Internacionales | Politicas 19/11/2020  12:41 hs.

América Latina bajo la sombra de Joe Biden

 

Por Juan Manuel Severo Frers - Lic. en Relaciones Internacionales y Ciencia Política

Sin dudas, el retorno de los demócratas al poder de Estados Unidos bajo el liderazgo de Joe Biden, implicará una revisión y modificación de la política norteamericana hacia la región. No obstante, lo que ahora cabría preguntarse es cuánto ésta puede llegar a cambiar. ¿Debemos esperar un giro de 360° con respecto a la actual administración? ¿O bien serán la prudencia y la moderación las que definan el nuevo rumbo? Veamos.


Inmigración

En lo que hace a la cuestión migratoria, se espera que a diferencia de Donald Trump - que privilegió un enfoque más securitista -, Biden se decante por aumentar la cooperación regional con el fin de erradicar los males que aquejan al continente y que son la causa principal de la migración latinoamericana, entre ellos, la pobreza, el desempleo y la violencia. Recordemos que como vicepresidente de Obama, articuló un plan de ayuda económica para Centroamérica.
Por otro lado, se aguarda con optimismo la potencial implementación de una reforma migratoria que regularice la situación de millones de latinos indocumentados que residen en Estados Unidos. 

No obstante, hay que ser cautos y señalar, que este nuevo rumbo para nada significa una política de “fronteras abiertas” por parte de Estados Unidos. Al final de cuentas, lo que se busca es evitar una nueva ola masiva de inmigrantes.

Democracia y Derechos Humanos

En estas cuestiones sensibles de la agenda, la prioridad pasará por los casos de Cuba y Venezuela.

En relación a la isla, si bien es otro el contexto hoy para pensar en una normalización total de las relaciones como se intentó en la era Obama, el estilo más dialoguista de Biden hace pensar en que a partir de ahora se abrirán canales de comunicación con el fin de buscar una cierta apertura del régimen cubano. En ese sentido, es esperable que se reviertan algunas medidas coercitivas como las limitaciones al turismo y las remesas a la isla.

En cuanto al país caribeño, está claro que el objetivo no cambia: buscar una salida a su crisis. Pero lo que se espera que cambien son las formas de lograrlo. En consecuencia, con seguridad la apuesta pasará por una salida política que desemboque en elecciones, sólo que en lugar de optar por acciones unilaterales (al estilo Trump), se espera una acción conjunta y coordinada con actores de la región y los países europeos.  

Tampoco descartemos la posibilidad de que la inclusión de la cuestión de los DDHH en la agenda hemisférica de Biden, pueda afectar las relaciones con algunos países como México, cuyo gobierno podría no ver con buenos ojos un cuestionamiento de su actual situación en esta materia. 

Medio ambiente

La prioridad que Biden propone darle a la agenda medioambiental es otra de las cuestiones que puede condicionar las relaciones con la región, particularmente con Brasil. Recordemos que en campaña, ya hubo un roce entre el demócrata y Bolsonaro, cuando el primero propuso ofrecerle al militar retirado un fondo internacional de 20 mil millones de dólares para detener la deforestación amazónica, o bien, atenerse a un aumento de las barreras comerciales.

Defensa del libre comercio

En lo que respecta a las relaciones comerciales, con seguridad, Biden buscará profundizarlas. Así, se espera un retorno a los tratados de libre comercio y al multilateralismo comercial. Pero hay que señalar que tampoco se tratará de una proliferación de acuerdos comerciales como en el pasado. El factor Trump y una tendencia global al proteccionismo harían más difícil su concreción.

Influencia de China

La creciente influencia y penetración de China en Latinoamérica, hace suponer que, a pesar de un perfil como el de Mauricio Claver-Carone en el BID (una apuesta de Trump), Biden se apoye en este organismo y en la búsqueda de aliados regionales para contrarrestar su avance. 

Seguridad y defensa

Por último, en esta materia, Biden ha dado señales de querer llevar adelante una fuerte política anti-drogas, que todavía queda por ver cómo piensa implementarla.

Por otra parte, si persiste la política de presión para que las Fuerzas Armadas de los países latinoamericanos se inmiscuyan en asuntos de seguridad interior, puede que también se originen algunas tensiones, como por ejemplo, con nuestro país.

En suma, es evidente que el perfil de Biden es muy diferente al perfil de Trump, y por lo tanto, es de esperar que algunas cosas cambien. Tampoco podemos esperar que Biden sea una reedición de Obama porque el contexto regional e internacional es otro. En consecuencia, serán tácticas y estilos diferentes, pero al fin y al cabo, las metas, objetivos e intereses seguirán siendo los mismos. Y esto es así, porque América Latina nunca dejó de tener relevancia estratégica para Estados Unidos.








Institucional

Conocé nuestra empresa en toda su extensión.

Ingresar

FM CONTACTO
Profesionales

Accedé a la Guía de Profesionales de San Francisco.

Ingresar