Nacionales | Sociales 06/12/2018  11:20 hs.

La torturó, la abrazó y se mató: El cruel relato de una mujer víctima de violencia de género

 

Lorena cuenta el calvario que le toco vivir con quien era su pareja.


Lorena es de Rosario, y en una entrevista con ‘El Tres Tv’ de dicha ciudad comenta lo que le tocó vivir en el plan macabro que tenía pensado para ella quien era su marido.

Aquí las palabras textales de su entrevista:

“Me puso trapos en la boca, me metía los dedos de él hasta la garganta y me tiraba un vaso de agua y yo me ahogaba.

Le pedía que basta, hasta que me desata.

Me sienta en una silla frente al espejo, y yo me miraba y mi cara era un monstruo, en 5 minutos me había desfigurado. Tenía un huevo en la frente, las cejas que me chorreaban.

Veo que va al placard y saca una bolsa, en esa bolsa tenía una máquina nueva de cortar pelo, desenreda todo el pelo que era lo que más amaba, yo me cuidaba muchísimo el pelo y empieza a raparme, riendo y burlándose.

Yo ya no daba más, me quería desmayar y volvía, me quedaba inconsciente y volvía.
Agarra una bolsa negra y junta los dientes que me había sacado, junta los pelos y se llevó todo abajo.

Cuando viene, me desata y me tira a la cama, me ata los dos pies y calienta la plancha, cuando él calienta la plancha dije “por Dios, Dios mío, no voy a soportar” y trae la plancha caliente y me la sienta en la pierna y empezó a burlarse, a quemarme la frente, la pera, la boca, me quemaba los brazos yo le pedía a Dios que me lleve porque no soportaba más, sentía que me moría.

Se va al placard de vuelta y veo que saca una bolsa blanca nuevamente,  con un revólver, me estira la pierna izquierda, me apunta en la rodilla y me da el primer disparo.

Yo sentía que me moría

Y yo pensaba que me iba a pegar un tiro en la cabeza, se levanta a los quince minutos, enojado, y me dice “así no vas a quedar”, me estira la segunda pierna, y me pega el segundo disparo.

Yo decía, ¿qué más tengo que soportar?. Se acuesta en mi brazo, y siento que hablaba solo, decía que él era un cobarde, que él era un cagón, que lo perdonara, que le cuide a los hijos, y que había sido lo más lindo que le había pasado, que fui el amor de su vida y siento el disparo; lo miro y estaba bañado de sangre, respiraba él, atiné a tocarle la panza y estaba vivo todavía, pero yo no podía hacer nada.

Le toque los bolsillos porque pensaba que tenía el celular para llamar a los vecinos, no lo tenía. Me tiré de la cama, me arrastré por el piso hasta llegar a una ventana alta que tenía, grité como pude, la abrí, corrí el vidrio, empecé a gritar para pedir auxilio y no me escuchaba nadie.

Hasta que pasa un móvil del 911, se bajan los policías, miran hacia arriba y les dije: “estoy herida, se mató” y me dijeron “tranquila flaca”, y me tiré al piso, y dije “que sea lo que Dios quiera”, me desperté en el hospital”.

Ante la pregunta si tomó consciencia quien era él, indicó: “era un bestia, era un monstruo. Hoy me dí cuenta que era más una obsesión que lo que amaba, creo que lo que se había propuesto era dañarme y lo logró”.







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