Locales | Sociales 08/09/2018  20:14 hs.

"No pienso jamás en volver a caer porque recuperé mucho más de lo que perdí"

 

Un vecino de la ciudad cuenta cómo pudo recuperarse de las adicciones. En su historia, relata que había perdido todo. Sin embargo, pudo salir adelante y revertir su situación.


Claudio Castro y Marcela de Castro son un matrimonio de comerciantes de la ciudad de San Francisco. El vecino contó que “llevaba una vida desordenada desde chico”, no solo con el consumo de drogas sino que "también jugaba en el casino, tomaba alcohol y eso fue incrementándose con marihuana, cocaína y otras sustancias más".En ese proceso conoce a su actual esposa y al tiempo se convierten en padres.

“En realidad intenté de diferentes maneras, estuve en varios centros de rehabilitación de distintas provincias pero cuando me reinsertaba a la sociedad las cosas empeoraban y no había psiquiatra, ni medicación, ni psicólogo, no había centro que pudiera conmigo”, relató.
Por su parte la esposa de Castro explicó que lo que la mantuvo “tantos años” al lado de su marido es que él intentó de “muchas maneras cambiar”. Y agregó: “hasta que un día tomé la decisión y dije basta, porque cada vez era más insostenible la situación. Cuando nació nuestro último hijo, nos separamos”.

Por otro lado, el padre de familia contó cómo llegó a conocer la fundación y relató que un día llevó su auto al lavadero de Reto por la Vida, al momento en que lo va a retirar los chicos le dan un fajo de plata que habían encontrado abajo de la alfombra y cuando le pregunta porque se lo devolvieron, ellos respondieron “porque somos cristianos”.

Esa actitud llamó la atención de Claudio, fue a partir de ese momento que vio la posibilidad de encarar nuevamente un tratamiento.

Con respecto a la reconciliación con su marido Marcela de Castro contó: “cuando volvimos a estar juntos fue porque yo empecé a ir a la fundación, de reto en Córdoba, a llevarle los chicos y porque teníamos que hablar.

En este ir y venir de todos los meses nos empezamos a extrañar”. Y agregó: “así comenzamos un noviazgo, mientras él estaba en rehabilitación y donde nos veíamos solamente los domingos unas horas”. También destacó que en ese proceso sus hijos “siempre estuvieron acompañando al padre”.

Luego de tres años, el día en que Claudio Castro es dado de alta, deciden casarse y su esposa contó que vivieron esa “experiencia hermosa” con sus 3 hijos de testigos y el menor de 8 años fue el encargado de llevar los anillos.

Además detalló: “fue una un ceremonia inolvidable, muy emotiva para nosotros dos, para mi familia y para la gente que nos quiere y sabe nuestra historia”.

El comerciante por su parte añadió: “no solo recuperé a mi esposa, a mis hijos sino también mi casa y mi negocio. Por eso no pienso jamás en volver a caer porque recuperé mucho más de lo que perdí. Dios de la nada levanto una familia, la estableció y la restauró". Y concluyó: “Jesucristo cambió mi vida pero fue un proceso y no es para cobardes, solo los valientes pueden hacerlo”.

En la actualidad toda la familia Castro está abocada a ayudar a los que más lo necesitan y específicamente a aquellos niños y adolescentes que vivan con padres adictos. A finales de este año tienen pensado abrir un comedor para niños en la localidad de Frontera y también una residencia para mujeres con problemas de adicción.

Un día Claudio tocó fondo, llegó a una situación límite y desde ese momento comenzó su revolución personal





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