El accionar de los terroristas comandados por Osama Bin Laden conmocionó al mundo.
A tantos años, un nuevo documental de una conocida firma ofreció una nueva perspectiva sobre lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, hoy recordado como el 11S, constató la Agencia Noticias Argentinas.
A diferencia de otras producciones sobre el atentado, que normalmente se centran en relatar cómo fueron los ataques, “Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo” se centra en las consecuencias posteriores del hecho, tanto para las familias de las víctimas como para los Estados Unidos.
Fue dirigido por Brian Knappenberger, y relata distintos aspectos de algunos de los conflictos que marcaron la historia de los Estados Unidos, como la Guerra Fría.
Los norteamericanos que convivieron con esa tragedia crecieron marcados por las consecuencias políticas, sociales y culturales de los ataques.
Por otro lado, el documental analiza cómo el miedo generado por los atentados incidió en las decisiones que se tomaron posteriormente para ampliar el poder del Estado en materia de vigilancia y lucha contra el terrorismo y la Guerra de Vietnam.
El trabajo ofrece entrevistas a hijos y familiares de víctimas, que eran muy pequeños cuando sucedió el ataque.
También remarca que ellos no recuerdan el episodio y mientras maduraban se daba el fenómeno de las redes sociales, que frecuentemente son terreno fértil para el crecimiento de teorías conspirativas alrededor de los acontecimientos del 11 de septiembre y el aumento de la desinformación en internet, así como las noticias y teorías falsas que en los últimos años se difundieron con facilidad.
Según el sitio diario de NY, las consecuencias del 11S siguen presentes un cuarto de siglo después, con 4,257 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) siendo diagnosticados con cáncer y 12,161 con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center.
Aquella soleada mañana del 11 de septiembre de 2001, Nueva York se convirtió en un escenario de destrucción, miles de muertos y heridos, incertidumbre, terror y llanto, mientras la ciudad quedaba tomada por soldados y agentes federales.
Con los años llegaron las enfermedades y, para algunos, la muerte: “Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día”, aseguró a EFE Joe Conzo, entonces técnico de emergencias médicas y uno de los miembros del FDNY diagnosticados con cáncer, uno de los entrevistados de la publicación del diario citado.
Alrededor de un millar tiene más de un tipo de cáncer, entre ellos Conzo, que en 2019 enfrentó un cáncer de hígado y después otro de páncreas por su exposición a las toxinas, lo que le llevó a retirarse.
“Llevo siete años en remisión”, comenta satisfecho el ex técnico de emergencias médicas, hoy dedicado a la fotografía, que aprendió de niño en El Bronx.
Después de los atentados, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aseguró que, tras un “riguroso monitoreo”, el agua potable y el aire en el Bajo Manhattan eran seguros.
Pero un reciente informe dice que 12,161 miembros del FDNY han sido diagnosticados con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas durante su trabajo en el World Trade Center.
Unos 4,496 miembros están certificados por al menos una afección de salud mental, y 10,562 por una afección de salud física.