La séptima edición se desarrolla este sábado 26 y domingo 27 en el Superdomo, con 120 tatuadores, unos 150 expositores y propuestas vinculadas al tatuaje, el arte, la gastronomía y la música.
Dialogamos con uno de los participantes, Israel Paketh, tatuador oriundo de Buenos Aires, quien ya participó en cuatro oportunidades de la convención. Destacó el carácter familiar y la organización del evento y aseguró que es “uno de mis eventos favoritos de tattoo”. Además de su trabajo como tatuador, Israel presentó un emprendimiento de joyería artesanal inspirado en la cultura egipcia. Las piezas fueron diseñadas y elaboradas a mano y cuentan con piedras como ónix y otras de colores.
Por su parte, Román, tatuador de San Francisco, participó por cuarto año consecutivo. Lleva siete años dedicado al tattoo y contó que comenzó a los 17, cuando junto a un amigo fabricaron una máquina casera para tatuar. Desde entonces, continuó desarrollando su técnica y estilo. Actualmente trabaja principalmente con tatuajes oscuros y explicó que siempre apostó por una estética particular. “No es algo muy común de ver y no a todo el mundo le agrada, pero siempre le apostamos a ese estilo de arte”, señaló.
La convención también representa un espacio de encuentro entre artistas y público, donde quienes asisten pueden conocer diferentes estilos, observar el proceso de realización de los tatuajes y descubrir nuevas propuestas vinculadas al mundo del arte corporal. Cada jornada cuenta además con concursos y premiaciones.