San Francisco, Córdoba
20 mayo, 2026
Radiocanal

Gustavo Rosso: “La vida me enseñó que lo importante es mantener la paz interior”

El reconocido deportista sanfrancisqueño Gustavo Rosso atraviesa un período de recuperación luego del grave accidente que sufrió mientras entrenaba para competencias internacionales.
Miércoles 20 de mayo 2026 | 13:00 Hs.
El hecho ocurrió el pasado 24 de febrero, cuando Rosso realizaba un entrenamiento de ciclismo sobre la ruta como parte de su preparación para una exigente temporada que incluía pruebas en San Juan, el Triatlón de Vitoria-Gasteiz en España y una competencia en Cozumel, México, donde buscaba una nueva clasificación al Campeonato Mundial de Ironman.

“Un camión se me vino encima. No me quedó otra que tirarme al costado y en esa maniobra terminé golpeando con el vehículo. Me fracturé cinco costillas, se me perforó un pulmón y me rompí la clavícula en cuatro partes”, relató.

Las primeras horas fueron críticas y Rosso debió permanecer en terapia intensiva. Con el paso de los días logró superar las complicaciones pulmonares y comenzó un extenso proceso de recuperación. Sin embargo, aún deberá afrontar una nueva cirugía para reconstruir completamente su hombro.

Actualmente continúa entrenando de manera adaptada, con el objetivo de mantenerse activo y evaluar, una vez recuperado, si podrá regresar a la alta competencia.

El deporte como una herramienta para salir adelante

Rosso explicó que su vínculo con el deporte comenzó hace 15 años, tras el asesinato de su esposa. En ese momento encontró en la actividad física una herramienta fundamental para atravesar el dolor y reconstruir su vida.

“No empecé a hacer deporte por los resultados. Empecé para salvarme”, expresó.

Desde entonces completó 14 Ironman y numerosas pruebas de larga distancia, incluyendo carreras de montaña y resistencia extrema. Más allá de los logros deportivos, sostiene que el mayor triunfo fue haber encontrado en el esfuerzo físico un camino hacia la paz interior.

Adaptarse a los cambios

El accidente lo obligó a replantear por completo sus objetivos y modificar una rutina que estaba planificada al detalle.

“Tenía todo el año organizado y de un minuto para el otro tuve que pelear por mi vida”, resumió.

Durante los 40 días en los que permaneció prácticamente inmovilizado, Rosso descubrió el valor del tiempo compartido con sus seres queridos y la importancia de adaptarse rápidamente a las circunstancias.

“La vida me enseñó a no protestar por lo que no tengo y a disfrutar el aquí y ahora”, señaló.

La paz interior como objetivo

A lo largo de la entrevista, Rosso dejó una reflexión que resume su filosofía de vida.

“La felicidad es momentánea. La paz interior, en cambio, es algo que uno puede construir y sostener incluso en medio de los problemas”.

Esa convicción es la que hoy guía su recuperación, mientras espera una nueva cirugía y encara varios meses más de rehabilitación.

Agradecimiento a quienes lo acompañaron

Rosso tuvo palabras de profundo agradecimiento para su pareja María Eugenia, sus hijos, su madre, su hermana y todas las personas que le hicieron llegar mensajes de aliento.

También destacó especialmente el trabajo del equipo médico y del personal del Sanatorio Argentino, en particular de los doctores Gandolfo y Dona, y de las enfermeras que lo acompañaron durante su internación.

“Cuando uno atraviesa un momento así, se da cuenta de que los pequeños gestos tienen un valor incalculable”, afirmó.

Mirar hacia adelante

Aunque aún no sabe si podrá volver a competir al mismo nivel, Gustavo Rosso mantiene intacta su voluntad de seguir adelante.

“Si puedo volver a correr, lo haré. Y si no, encontraré otra manera de hacer lo que me haga bien. La vida no se termina por no poder hacer una cosa”.

Con serenidad y fortaleza, el deportista sanfrancisqueño continúa su recuperación con una premisa clara: aceptar lo que toca vivir, adaptarse y valorar cada instante.

“De eso se trata vivir”, concluyó.
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