Bezza
Bezza

Historias sobre dos ruedas: pasión, recuerdos y familia en el Encuentro de Motos Clásicas y Antiguas de Frontera

Roberto Deotti y Luis Berniano fueron parte de la exposición en la ciudad de Frontera, donde compartieron sus motos, pero también las historias, los recuerdos y el cariño que las convierten en verdaderas compañeras de vida.
Sociales Domingo, 06 de septiembre de 2026
Entre motores, piezas originales y modelos con décadas de historia, el Encuentro de Motos Clásicas y Antiguas de Frontera volvió a reunir a apasionados por las dos ruedas. Entre los expositores estuvo Roberto Deotti, de 79 años, quien llegó desde San Lorenzo para presentar su NSU 250 cc modelo 1956, conocida cariñosamente como “la alemana”.

Hace 42 años que la moto forma parte de su vida y, lejos de restaurarla, decidió conservarla tal como la encontró, con sus rayas y marcas de uso. “La virginidad no tiene precio”, contó emocionado, al recordar que desde su infancia soñaba con tener una NSU. Incluso relató que, durante su viaje a las Cataratas del Iguazú, pasó 14 días recorriendo las rutas junto a su compañera, acumulando kilómetros, anécdotas y nuevos amigos.

También estuvo presente Luis Berniano, vecino de la ciudad, quien exhibió una Ciclomotor Racing 50 Sport de 1957, personalizada por él mismo. Con una amplia trayectoria en la restauración de motos —llegó a restaurar siete para sí y varias más para terceros—, Luis explicó que hoy dedica su tiempo principalmente a sus propios proyectos. Para él, cada moto representa una pasión y una manera de expresar su creatividad. Además, contó que no son vehículos destinados únicamente a permanecer en un garaje: ha recorrido grandes distancias con ellas, incluso la Ruta 40 a bordo de una moto del año 1957.

Pero detrás de cada moto también hay vínculos que van mucho más allá de la mecánica. Luis destacó especialmente el acompañamiento de su familia y, sobre todo, de su hijo, con quien comparte viajes y encuentros. Su historia con las motos comenzó a los 17 años, cuando su padre le compró su primera unidad, una Kymco 175, y desde entonces la pasión no hizo más que crecer. NSU, Jawa, Harley-Davidson y muchas otras marcas fueron pasando por su vida, aunque reconoce que no podría elegir una sola favorita: “Me gustan todas”. Así, el encuentro volvió a demostrar que las motos clásicas no son solamente objetos de colección, sino verdaderos vehículos de recuerdos, amistades, aventuras y momentos compartidos entre generaciones.
Demo