Está ubicado en la capital mexicana y fue fundado por un matrimonio de periodistas.
Compuesto por tres acogedoras salas diseñadas como una experiencia inmersiva y sensorial, el recinto ubicado en la avenida Paseo de la Reforma 87, en la colonia Tabacalera de la Ciudad de México, busca dar a conocer la historia, evolución y comportamiento de los gatos, uno de los animales de compañía más presentes en los hogares mexicanos.
"Hay un par de museos muy tradicionales de escultura y de pintura. Nosotros empezamos por ahí la idea, pero después pensamos que usando nuevas tecnologías podíamos llegar a más gente y hacer la experiencia más amigable para todo el mundo", dijo a Xinhua una de las fundadoras del museo, Esther Garcilita.
En entrevista, la periodista explicó que el proyecto es resultado del compromiso y la pasión que comparte con su esposo, Marco Sotomayor, con quien ideó el concepto hace 15 años. "Nos encanta todo lo que hemos hecho por los gatos, para darlos a conocer, para que la gente ya deje mitos a un lado y se anime a tener a un animal que es leal, hermoso, cariñoso y, además, muy propio para las ciudades", dijo Garcilita.
La primera sala es un viaje en el tiempo para descubrir la historia de los gatos y cómo pasaron de vivir en la naturaleza a conquistar los hogares de las familias. En la segunda sala, los visitantes dejan de lado la mirada humana para atreverse a ver el mundo a través de los ojos de los gatos en un espacio lleno de sorpresas sensoriales e interactivas. La última sala está pensada para inmortalizar el momento, al contar con escenarios ideales para tomarse fotos divertidas, además de que el público puede dejar la huella de su minino en un mural virtual.
Por su parte, el también periodista y cofundador del museo, Marco Sotomayor, recordó que la iniciativa surgió a partir de "La Gatería", un proyecto que comenzó en 2012 como una tienda y que, más tarde, se convertiría en el primer "cat café" de América Latina en 2015.
Posteriormente, apoyados en el alcance digital obtenido durante el confinamiento en 2020, los impulsores diseñaron una muestra compuesta por nueve salas, poniendo en marcha la primera fase con tres espacios de exhibición.
"Fueron cinco meses de hacer ya 'in situ' el espacio, adaptarlo, de quitar experiencias. Esperemos que a la gente le agrade. Es un proyecto hecho con amor y para que la gente aprenda más acerca de esta especie tan chula", agregó Sotomayor.