Columna de actividad física: ejercicio físico en los adultos, claves para mantenerse activos y autónomos
En una nueva edición de la columna de actividad física, el profesor Lucas Gudiño abordó un tema clave para la salud: la importancia del ejercicio físico en los adultos y su rol en la prevención de enfermedades y en el mantenimiento de la autonomía a lo largo de la vida.
Lunes 09 de marzo 2026 | 12:35 Hs.
Durante la charla, el especialista explicó en primer lugar la diferencia entre actividad física y ejercicio físico, conceptos que muchas veces se utilizan como sinónimos pero que no significan exactamente lo mismo. Según detalló, la actividad física es cualquier movimiento que implique gasto energético, como caminar, andar en bicicleta o realizar tareas cotidianas. En cambio, el ejercicio físico incluye además una planificación o progresión en el tiempo.
“El ejercicio físico implica una programación. Por ejemplo, una persona que comienza caminando cuatro cuadras puede intentar hacer cuatro cuadras y media la semana siguiente. Esa progresión es lo que marca la diferencia”, explicó Godiño.
El profesional destacó que el ejercicio físico cumple un rol fundamental en la prevención de diversos problemas de salud que suelen aparecer con el paso de los años. Entre ellos mencionó la sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular, la osteoporosis —especialmente frecuente en mujeres después de la menopausia—, así como enfermedades cardiovasculares y alteraciones metabólicas.
En ese sentido, el profesor remarcó que nunca es tarde para comenzar a moverse. Incluso personas que durante años estuvieron inactivas pueden lograr mejoras significativas en su calidad de vida a partir de un programa de ejercicio adecuado. “Hay casos de personas mayores que pasaron de estar en silla de ruedas a poder caminar con andador. Tal vez para otros no parezca mucho, pero para esa persona significa recuperar independencia”, señaló.
Uno de los objetivos principales del ejercicio en edades adultas es justamente mantener la autonomía. Poder realizar actividades cotidianas como ir de compras, levantarse de una silla, caminar o cargar bolsas del supermercado son acciones que dependen de capacidades físicas que se van perdiendo si no se entrenan.
Gudiño explicó que existen ejercicios llamados “funcionales”, que trabajan movimientos similares a los que se realizan en la vida diaria. Entre ellos mencionó la sentadilla, el peso muerto o la llamada caminata de granjero, que consiste en caminar sosteniendo peso con ambas manos. Estos ejercicios permiten fortalecer distintos grupos musculares al mismo tiempo y mejorar la postura, la estabilidad y la movilidad.
El especialista también explicó que, cuando no se realiza actividad física, se pierden distintas capacidades como la fuerza, la resistencia y la flexibilidad. Esto puede traducirse en movimientos más lentos, fatiga al caminar distancias cortas o dificultades para realizar acciones simples como agacharse o atarse los cordones.
Por este motivo, Gudiño recomendó comenzar con movimientos sencillos y progresar gradualmente semana a semana, siempre teniendo en cuenta las características y condiciones de cada persona. “Uno de los principios del entrenamiento es la individualización. Lo que le sirve a una persona quizás no le sirve a otra”, explicó.
Finalmente, el profesor insistió en la importancia de realizar ejercicio físico bajo la supervisión de profesionales capacitados, especialmente en el caso de adultos mayores o personas con antecedentes de inactividad.
“El objetivo es que las personas puedan mantenerse activas, independientes y con buena calidad de vida. El ejercicio físico no solo mejora la salud, también permite seguir siendo autónomos en la vida cotidiana”, concluyó.
“El ejercicio físico implica una programación. Por ejemplo, una persona que comienza caminando cuatro cuadras puede intentar hacer cuatro cuadras y media la semana siguiente. Esa progresión es lo que marca la diferencia”, explicó Godiño.
El profesional destacó que el ejercicio físico cumple un rol fundamental en la prevención de diversos problemas de salud que suelen aparecer con el paso de los años. Entre ellos mencionó la sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular, la osteoporosis —especialmente frecuente en mujeres después de la menopausia—, así como enfermedades cardiovasculares y alteraciones metabólicas.
En ese sentido, el profesor remarcó que nunca es tarde para comenzar a moverse. Incluso personas que durante años estuvieron inactivas pueden lograr mejoras significativas en su calidad de vida a partir de un programa de ejercicio adecuado. “Hay casos de personas mayores que pasaron de estar en silla de ruedas a poder caminar con andador. Tal vez para otros no parezca mucho, pero para esa persona significa recuperar independencia”, señaló.
Uno de los objetivos principales del ejercicio en edades adultas es justamente mantener la autonomía. Poder realizar actividades cotidianas como ir de compras, levantarse de una silla, caminar o cargar bolsas del supermercado son acciones que dependen de capacidades físicas que se van perdiendo si no se entrenan.
Gudiño explicó que existen ejercicios llamados “funcionales”, que trabajan movimientos similares a los que se realizan en la vida diaria. Entre ellos mencionó la sentadilla, el peso muerto o la llamada caminata de granjero, que consiste en caminar sosteniendo peso con ambas manos. Estos ejercicios permiten fortalecer distintos grupos musculares al mismo tiempo y mejorar la postura, la estabilidad y la movilidad.
El especialista también explicó que, cuando no se realiza actividad física, se pierden distintas capacidades como la fuerza, la resistencia y la flexibilidad. Esto puede traducirse en movimientos más lentos, fatiga al caminar distancias cortas o dificultades para realizar acciones simples como agacharse o atarse los cordones.
Por este motivo, Gudiño recomendó comenzar con movimientos sencillos y progresar gradualmente semana a semana, siempre teniendo en cuenta las características y condiciones de cada persona. “Uno de los principios del entrenamiento es la individualización. Lo que le sirve a una persona quizás no le sirve a otra”, explicó.
Finalmente, el profesor insistió en la importancia de realizar ejercicio físico bajo la supervisión de profesionales capacitados, especialmente en el caso de adultos mayores o personas con antecedentes de inactividad.
“El objetivo es que las personas puedan mantenerse activas, independientes y con buena calidad de vida. El ejercicio físico no solo mejora la salud, también permite seguir siendo autónomos en la vida cotidiana”, concluyó.
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