La elongación es una de las prácticas más habituales dentro de las rutinas de actividad física. Sin embargo, todavía existen dudas sobre cuándo realizarla, cuáles son sus beneficios y si realmente es necesaria antes o después de entrenar.
En una nueva edición de su columna de actividad física en Radiocanal, el profesor Lucas Gudiño abordó estas cuestiones y explicó que la elongación tiene como principal objetivo desarrollar o mantener la flexibilidad de los músculos y las articulaciones, además de favorecer el rango de movimiento.
El especialista señaló que existen diferentes tipos de estiramientos y que su utilización depende del momento del entrenamiento y de los objetivos de cada persona.
Estiramientos dinámicos y estáticos: ¿cuál es la diferencia?
Gudiño explicó que los estiramientos pueden dividirse en dos grandes grupos: dinámicos y estáticos.
Los estiramientos dinámicos consisten en movimientos controlados que permiten movilizar las articulaciones y preparar los músculos para la actividad física. Entre los ejemplos mencionó los balanceos de piernas hacia adelante y atrás, los movimientos de brazos y los ejercicios de movilidad articular.
Este tipo de trabajo favorece la preparación del cuerpo para el esfuerzo y puede incorporarse a la entrada en calor.
Por otro lado, los estiramientos estáticos consisten en mantener una determinada posición durante un período de tiempo. Un ejemplo habitual es sentarse con las piernas extendidas e intentar alcanzar la punta de los pies.
Según explicó el profesor, ambos tipos de elongación pueden contribuir al desarrollo de la flexibilidad, aunque cumplen funciones diferentes dentro de una rutina.
¿Qué tipo de elongación conviene hacer antes de entrenar?
El profesor recomendó priorizar los movimientos dinámicos durante la preparación previa a la actividad física. Estos ejercicios permiten trabajar la movilidad de las articulaciones y preparar progresivamente los músculos para las exigencias del entrenamiento.
También señaló que es posible incorporar movimientos con cargas livianas, siempre adaptadas al nivel de cada persona. Por ejemplo, realizar sentadillas con poco peso puede formar parte de una preparación específica para un posterior trabajo de fuerza.
En cuanto a los estiramientos estáticos, Gudiño explicó que no suele priorizarlos inmediatamente antes de realizar ejercicios intensos de fuerza, debido a que las elongaciones sostenidas pueden interferir temporalmente con el rendimiento muscular.
De todos modos, esto no significa que cualquier estiramiento estático previo sea perjudicial. Su efecto depende de factores como la duración, la intensidad y la actividad que se realizará posteriormente
¿Elongar después de entrenar evita el dolor muscular?
Uno de los principales mitos abordados durante la columna fue la creencia de que elongar al finalizar una rutina permite evitar los dolores musculares del día siguiente.
Gudiño explicó que la evidencia no demuestra mejoras significativas en la recuperación muscular ni una reducción importante de las agujetas, conocidas como dolores musculares posteriores al ejercicio, por el simple hecho de realizar estiramientos.
Por lo tanto, elongar después de una sesión intensa no garantiza que los músculos dejen de doler ni que se recuperen más rápidamente. Para favorecer la recuperación, el profesor destacó otros factores, como una alimentación adecuada, el descanso y una correcta planificación de las cargas y la intensidad del entrenamiento.
Entonces, ¿es obligatorio elongar al finalizar la rutina?
La respuesta del especialista fue clara: no es obligatorio elongar después de entrenar. Sin embargo, aclaró que esto no significa que los estiramientos carezcan de utilidad.
Si el objetivo de una persona es mejorar o mantener su flexibilidad, ampliar el rango de movimiento o dedicar unos minutos a relajarse después del esfuerzo, la elongación estática puede resultar beneficiosa.
También mencionó que en determinadas disciplinas deportivas, como la gimnasia y el fútbol, la flexibilidad puede desempeñar un papel importante en el rendimiento.
En esos casos, el trabajo de elongación puede incorporarse al finalizar el entrenamiento o realizarse en una sesión específica, según la planificación del profesional.
¿Cómo organizar la entrada en calor?
Durante la entrevista, Gudiño compartió el orden que suele recomendar para preparar el cuerpo antes de comenzar una rutina de fuerza.
Su propuesta consiste en iniciar con ejercicios de movilidad articular y estiramientos dinámicos, continuar con trabajos de zona media y posteriormente realizar una activación más específica de los grupos musculares que participarán en la actividad principal. De esta manera, la preparación se adapta progresivamente a los movimientos y exigencias del entrenamiento.
El profesor remarcó que cada rutina debe organizarse de acuerdo con las necesidades, capacidades y objetivos individuales, sin considerar que todas las personas deben realizar exactamente los mismos ejercicios.
Quienes deseen realizar consultas sobre entrenamiento y actividad física pueden encontrar al profesor Lucas Gudiño en Instagram como @profelucas.g.
En la columna de actividad física de Radiocanal, el profesor Lucas Gudiño explicó las diferencias entre los estiramientos dinámicos y estáticos, cuándo conviene realizarlos y por qué elongar después del ejercicio no necesariamente evita los dolores musculares.