Columna de Salud: cómo prevenir la neumonía y cuáles son los síntomas que requieren atención médica
En una nueva edición de la columna de Salud de Radiocanal, el médico Rolando Calvimonte (MP 33177) abordó una de las enfermedades respiratorias que cobra mayor relevancia durante el invierno: la neumonía.
Viernes 10 de julio 2026 | 15:00 Hs.
El profesional explicó cuáles son sus causas, los síntomas más frecuentes, los grupos de riesgo y la importancia de la prevención mediante la vacunación.
Calvimonte señaló que durante la temporada invernal aumentan considerablemente las consultas por patologías respiratorias, entre ellas rinitis, sinusitis, faringitis, laringitis, traqueítis, bronquitis, bronquiolitis, exacerbaciones del asma y de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Sin embargo, destacó que la neumonía representa uno de los cuadros de mayor complejidad, ya que en algunos pacientes puede requerir internación e incluso poner en riesgo la vida.
El especialista explicó que la neumonía consiste en una infección o inflamación de los alvéolos pulmonares, estructuras responsables del intercambio de oxígeno. Como consecuencia, estos espacios pueden llenarse de secreciones, dificultando el funcionamiento normal del pulmón.
Entre las causas más habituales mencionó a las bacterias, los virus y, con menor frecuencia, los hongos. En Argentina, indicó que la principal responsable de las neumonías bacterianas es la bacteria Streptococcus pneumoniae, aunque aclaró que no siempre resulta sencillo determinar el origen exacto de la infección mediante los estudios disponibles.
Respecto a los síntomas, Calvimonte indicó que la fiebre suele ser el primer signo de alarma y generalmente aparece acompañada de dolores musculares, tos, dolor en el pecho, escalofríos y sudoración. También advirtió que algunos pacientes presentan dificultad para respirar, un síntoma que requiere una rápida evaluación médica. En los adultos mayores, además, la enfermedad puede manifestarse con confusión, decaimiento o alteraciones del estado de conciencia.
Ante cualquiera de estos cuadros, recomendó realizar una consulta médica de manera precoz. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y el examen físico, complementados habitualmente con una radiografía de tórax. En algunos casos, también puede ser necesaria una tomografía computada para confirmar la presencia de compromiso pulmonar.
En cuanto al tratamiento, explicó que dependerá del origen de la enfermedad. Existen terapias específicas con antibióticos para las infecciones bacterianas, antivirales cuando corresponde y medicamentos antifúngicos en los casos menos frecuentes provocados por hongos. Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, patologías oncológicas o sistemas inmunológicos debilitados pueden requerir internación, administración de oxígeno y medicación por vía intravenosa debido al mayor riesgo de complicaciones.
El tiempo de recuperación también varía según el estado de salud de cada persona. Mientras que un paciente sin enfermedades previas puede recuperarse en una o dos semanas, quienes presentan factores de riesgo pueden mantener síntomas, como la tos, durante varios meses. En todos los casos, el profesional remarcó la importancia de respetar el reposo, mantener una adecuada hidratación y cumplir correctamente con el tratamiento indicado.
Uno de los principales ejes de la prevención es la vacunación. Calvimonte recordó que actualmente existen distintas vacunas antineumocócicas, entre ellas Prevenar 13, Neumo 23 y Prevenar 20, que brindan protección frente a diferentes cepas de la bacteria. El esquema completo ofrece una cobertura aproximada de cinco años y resulta especialmente recomendable para niños menores de dos años y adultos mayores de 65 años.
Finalmente, el médico recomendó adoptar medidas sencillas para reducir el riesgo de enfermedades respiratorias durante el invierno, como abrigarse adecuadamente, proteger el cuello de los cambios bruscos de temperatura y consultar tempranamente ante la aparición de síntomas compatibles con una infección respiratoria.
Calvimonte señaló que durante la temporada invernal aumentan considerablemente las consultas por patologías respiratorias, entre ellas rinitis, sinusitis, faringitis, laringitis, traqueítis, bronquitis, bronquiolitis, exacerbaciones del asma y de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Sin embargo, destacó que la neumonía representa uno de los cuadros de mayor complejidad, ya que en algunos pacientes puede requerir internación e incluso poner en riesgo la vida.
El especialista explicó que la neumonía consiste en una infección o inflamación de los alvéolos pulmonares, estructuras responsables del intercambio de oxígeno. Como consecuencia, estos espacios pueden llenarse de secreciones, dificultando el funcionamiento normal del pulmón.
Entre las causas más habituales mencionó a las bacterias, los virus y, con menor frecuencia, los hongos. En Argentina, indicó que la principal responsable de las neumonías bacterianas es la bacteria Streptococcus pneumoniae, aunque aclaró que no siempre resulta sencillo determinar el origen exacto de la infección mediante los estudios disponibles.
Respecto a los síntomas, Calvimonte indicó que la fiebre suele ser el primer signo de alarma y generalmente aparece acompañada de dolores musculares, tos, dolor en el pecho, escalofríos y sudoración. También advirtió que algunos pacientes presentan dificultad para respirar, un síntoma que requiere una rápida evaluación médica. En los adultos mayores, además, la enfermedad puede manifestarse con confusión, decaimiento o alteraciones del estado de conciencia.
Ante cualquiera de estos cuadros, recomendó realizar una consulta médica de manera precoz. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y el examen físico, complementados habitualmente con una radiografía de tórax. En algunos casos, también puede ser necesaria una tomografía computada para confirmar la presencia de compromiso pulmonar.
En cuanto al tratamiento, explicó que dependerá del origen de la enfermedad. Existen terapias específicas con antibióticos para las infecciones bacterianas, antivirales cuando corresponde y medicamentos antifúngicos en los casos menos frecuentes provocados por hongos. Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, patologías oncológicas o sistemas inmunológicos debilitados pueden requerir internación, administración de oxígeno y medicación por vía intravenosa debido al mayor riesgo de complicaciones.
El tiempo de recuperación también varía según el estado de salud de cada persona. Mientras que un paciente sin enfermedades previas puede recuperarse en una o dos semanas, quienes presentan factores de riesgo pueden mantener síntomas, como la tos, durante varios meses. En todos los casos, el profesional remarcó la importancia de respetar el reposo, mantener una adecuada hidratación y cumplir correctamente con el tratamiento indicado.
Uno de los principales ejes de la prevención es la vacunación. Calvimonte recordó que actualmente existen distintas vacunas antineumocócicas, entre ellas Prevenar 13, Neumo 23 y Prevenar 20, que brindan protección frente a diferentes cepas de la bacteria. El esquema completo ofrece una cobertura aproximada de cinco años y resulta especialmente recomendable para niños menores de dos años y adultos mayores de 65 años.
Finalmente, el médico recomendó adoptar medidas sencillas para reducir el riesgo de enfermedades respiratorias durante el invierno, como abrigarse adecuadamente, proteger el cuello de los cambios bruscos de temperatura y consultar tempranamente ante la aparición de síntomas compatibles con una infección respiratoria.
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