La Diócesis de San Francisco se prepara para el inicio de su Primer Sínodo Diocesano
La Diócesis de San Francisco se prepara para dar inicio a su Primer Sínodo Diocesano, un acontecimiento histórico para la comunidad eclesial que comenzará el próximo domingo 26 de julio. El proceso buscará reflexionar sobre la fe, su transmisión y los desafíos que atraviesan las comunidades en la actualidad.
Miércoles 22 de julio 2026 | 13:10 Hs.
Durante una conferencia de prensa, brindaron detalles sobre esta iniciativa el obispo de la Diócesis de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, y el padre Daniel Cavallo, quienes explicaron los objetivos, las etapas y la metodología de trabajo prevista para este proceso.
El Sínodo lleva cerca de seis años de preparación, período durante el cual se desarrolló un amplio proceso de consulta y escucha que involucró a parroquias, movimientos, instituciones y colegios de la diócesis. El lema elegido es “La alegría de creer en Jesucristo: encuentro, camino y misión”, una propuesta que apunta a profundizar la experiencia de la fe y fortalecer una perspectiva misionera.
Durante la presentación, Buenanueva explicó que la palabra “sínodo” significa “caminar juntos” y que se trata de una institución de larga tradición en la vida de la Iglesia. En este caso, la convocatoria busca reunir a representantes de las distintas comunidades para analizar la realidad diocesana y generar propuestas que puedan traducirse posteriormente en orientaciones pastorales.
La preparación incluyó una instancia de evaluación de los procesos pastorales desarrollados en los últimos años y, especialmente, un proceso de escucha tanto hacia el interior como hacia el exterior de la Iglesia. En este último caso, las comunidades buscaron conocer las experiencias de fe de personas que no participan activamente de la vida religiosa o que manifiestan no tener fe.
A partir de este proceso surgieron distintas preocupaciones vinculadas con la realidad social, entre ellas la situación de las familias, el trabajo, la pobreza, la niñez, los adolescentes y jóvenes, las adicciones y la vulnerabilidad social. También apareció con fuerza la situación de los adultos mayores y la problemática de la soledad, especialmente profundizada luego de la pandemia.
Desde la Diócesis remarcaron que el Sínodo no pretende limitarse a una instancia de diálogo interno, sino que busca que las reflexiones tengan un impacto concreto en la vida de las comunidades. En ese sentido, se planteó la necesidad de profundizar y coordinar las respuestas que ya se desarrollan desde distintas parroquias y organizaciones frente a problemáticas como las adicciones y la pobreza.
Otro de los ejes centrales será reflexionar sobre la falta de sentido que atraviesa a muchas personas y que puede manifestarse en diferentes realidades de dolor, crisis personales y familiares, desempleo y situaciones de vulnerabilidad. La propuesta busca analizar cómo presentar la fe de una manera capaz de interpelar y acompañar al hombre y la mujer de hoy.
El Sínodo cuenta con 140 sinodales titulares y 57 suplentes, incluyendo sacerdotes, religiosos y representantes de las distintas comunidades. Antes del inicio formal, los participantes realizarán su profesión de fe y el juramento de fidelidad, como parte de los requisitos establecidos por la normativa de la Iglesia.
La apertura del proceso tendrá lugar el domingo 26 de julio, con una misa de inicio en la Catedral de San Francisco. Luego, la asamblea contempla cuatro sesiones, que se desarrollarán durante agosto y septiembre, y tendrá su cierre con una misa prevista para el 4 de octubre, en el marco de la celebración de San Francisco, patrono del Sínodo y de la ciudad episcopal.
Las sesiones se llevarán adelante los días sábados en el Colegio Fasta Inmaculada Concepción y tendrán como metodología de trabajo la denominada “conversación en el Espíritu”. Cada encuentro comenzará con un momento de oración y la presentación de los temas por parte de los relatores designados, para luego avanzar en grupos reducidos de trabajo.
Previamente, los sinodales recibirán las preguntas que serán abordadas en cada sesión, con el objetivo de realizar consultas en sus respectivas comunidades e instituciones. Luego, las conclusiones serán compartidas y sintetizadas por la Secretaría General.
Una vez finalizadas las cuatro sesiones, todo el material será recopilado y presentado al obispo diocesano, quien tendrá la tarea de analizar las conclusiones y definir las posibles líneas y orientaciones pastorales para toda la Diócesis de San Francisco.
Desde la organización destacaron la expectativa que existe frente a este proceso, con el objetivo de que las reflexiones y propuestas surgidas del Sínodo puedan enriquecer la tarea pastoral cotidiana que se desarrolla en las parroquias, colegios y movimientos de toda la diócesis.
El Sínodo lleva cerca de seis años de preparación, período durante el cual se desarrolló un amplio proceso de consulta y escucha que involucró a parroquias, movimientos, instituciones y colegios de la diócesis. El lema elegido es “La alegría de creer en Jesucristo: encuentro, camino y misión”, una propuesta que apunta a profundizar la experiencia de la fe y fortalecer una perspectiva misionera.
Durante la presentación, Buenanueva explicó que la palabra “sínodo” significa “caminar juntos” y que se trata de una institución de larga tradición en la vida de la Iglesia. En este caso, la convocatoria busca reunir a representantes de las distintas comunidades para analizar la realidad diocesana y generar propuestas que puedan traducirse posteriormente en orientaciones pastorales.
La preparación incluyó una instancia de evaluación de los procesos pastorales desarrollados en los últimos años y, especialmente, un proceso de escucha tanto hacia el interior como hacia el exterior de la Iglesia. En este último caso, las comunidades buscaron conocer las experiencias de fe de personas que no participan activamente de la vida religiosa o que manifiestan no tener fe.
A partir de este proceso surgieron distintas preocupaciones vinculadas con la realidad social, entre ellas la situación de las familias, el trabajo, la pobreza, la niñez, los adolescentes y jóvenes, las adicciones y la vulnerabilidad social. También apareció con fuerza la situación de los adultos mayores y la problemática de la soledad, especialmente profundizada luego de la pandemia.
Desde la Diócesis remarcaron que el Sínodo no pretende limitarse a una instancia de diálogo interno, sino que busca que las reflexiones tengan un impacto concreto en la vida de las comunidades. En ese sentido, se planteó la necesidad de profundizar y coordinar las respuestas que ya se desarrollan desde distintas parroquias y organizaciones frente a problemáticas como las adicciones y la pobreza.
Otro de los ejes centrales será reflexionar sobre la falta de sentido que atraviesa a muchas personas y que puede manifestarse en diferentes realidades de dolor, crisis personales y familiares, desempleo y situaciones de vulnerabilidad. La propuesta busca analizar cómo presentar la fe de una manera capaz de interpelar y acompañar al hombre y la mujer de hoy.
El Sínodo cuenta con 140 sinodales titulares y 57 suplentes, incluyendo sacerdotes, religiosos y representantes de las distintas comunidades. Antes del inicio formal, los participantes realizarán su profesión de fe y el juramento de fidelidad, como parte de los requisitos establecidos por la normativa de la Iglesia.
La apertura del proceso tendrá lugar el domingo 26 de julio, con una misa de inicio en la Catedral de San Francisco. Luego, la asamblea contempla cuatro sesiones, que se desarrollarán durante agosto y septiembre, y tendrá su cierre con una misa prevista para el 4 de octubre, en el marco de la celebración de San Francisco, patrono del Sínodo y de la ciudad episcopal.
Las sesiones se llevarán adelante los días sábados en el Colegio Fasta Inmaculada Concepción y tendrán como metodología de trabajo la denominada “conversación en el Espíritu”. Cada encuentro comenzará con un momento de oración y la presentación de los temas por parte de los relatores designados, para luego avanzar en grupos reducidos de trabajo.
Previamente, los sinodales recibirán las preguntas que serán abordadas en cada sesión, con el objetivo de realizar consultas en sus respectivas comunidades e instituciones. Luego, las conclusiones serán compartidas y sintetizadas por la Secretaría General.
Una vez finalizadas las cuatro sesiones, todo el material será recopilado y presentado al obispo diocesano, quien tendrá la tarea de analizar las conclusiones y definir las posibles líneas y orientaciones pastorales para toda la Diócesis de San Francisco.
Desde la organización destacaron la expectativa que existe frente a este proceso, con el objetivo de que las reflexiones y propuestas surgidas del Sínodo puedan enriquecer la tarea pastoral cotidiana que se desarrolla en las parroquias, colegios y movimientos de toda la diócesis.
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