Durante la mañana de Contacto Directo, dialogamos con la psicóloga Mabel Cachiarelli, coordinadora de la Licenciatura en Psicología de UCES San Francisco, sobre la prevención del suicidio, una problemática que consideró fundamental abordar desde la información, la escucha y la empatía.
“Hablar de este tema ya es construir en relación a la prevención”, expresó Cachiarelli, quien remarcó que es necesario comunicar de manera responsable, sin generar morbo ni estimular conductas de riesgo, pero permitiendo que las personas puedan poner en palabras lo que les ocurre.
Una problemática de salud pública
Durante la entrevista, la psicóloga señaló que las estadísticas sobre suicidio resultan preocupantes y que se trata de una problemática de salud pública que compromete a toda la sociedad.
En ese sentido, destacó que la prevención no debe quedar únicamente en manos de los profesionales de la salud mental, sino que las familias, amigos, instituciones educativas, clubes y distintos espacios de la comunidad también pueden cumplir un rol fundamental.
“Todos los espacios pueden ser espacios dedicados a la prevención si estamos informados”, señaló. Cachiarelli también remarcó la importancia de derribar el mito de que hablar sobre el suicidio puede incentivar este tipo de conductas. Por el contrario, explicó que una escucha empática y comprometida puede convertirse en una herramienta preventiva.
Una problemática multifactorial
La profesional explicó que el suicidio debe entenderse como una problemática multifactorial, en la que intervienen factores predisponentes y precipitantes.
Entre los factores que pueden aumentar la vulnerabilidad mencionó cuestiones contextuales y personales, como dificultades en la tolerancia a la frustración, problemas económicos, cambios en la estructura familiar, experiencias traumáticas, enfermedades, consumo de alcohol y otras sustancias.
También se refirió a la influencia de las redes sociales y a los estándares de éxito, consumo o apariencia que pueden resultar inalcanzables, especialmente durante etapas como la adolescencia y la juventud.
En relación con los factores personales, indicó que determinados trastornos de salud mental, como los cuadros depresivos, algunas formas de esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras problemáticas vinculadas con dificultades en el control de los impulsos, pueden aumentar el riesgo.
Además, destacó la importancia de tener en cuenta los antecedentes familiares y determinadas situaciones vitales que pueden actuar como factores precipitantes.
Las señales a las que hay que estar atentos
Consultada sobre las posibles señales de alerta, Cachiarelli explicó que, en muchos casos, pueden existir manifestaciones previas que es importante aprender a reconocer. Entre ellas mencionó:
- Cambios notorios en el estado de ánimo.
- Alejamiento de familiares y amigos.
- Abandono de actividades o espacios que antes formaban parte de la rutina.
- Niveles excesivos de ansiedad.
- Mayor irritabilidad o cambios marcados en la conducta.
- Expresiones de desesperanza o falta de sentido.
- Sentimientos de soledad, desvalorización o inutilidad.
- Comentarios en los que aparece la muerte como una alternativa.
“Tenemos que tener una actitud empática y de escucha comprometida. No tenemos que tener miedo a sentarnos con ese amigo, compañero, familiar o persona que notamos distinta y hablar de lo que le está pasando”, sostuvo.
Asimismo, aclaró que preguntar y hablar de manera directa y respetuosa sobre la posibilidad de que una persona esté atravesando pensamientos suicidas no estimula la conducta, sino que puede abrir un espacio de contención y permitir buscar ayuda.
Acompañar y buscar ayuda profesional
Cachiarelli destacó que la prevención también implica actuar cuando se detecta una situación de riesgo. Si una persona manifiesta pensamientos suicidas o se encuentra en una situación de crisis, recomendó no dejarla sola y acompañarla inmediatamente hacia un espacio de atención profesional, como una guardia de salud mental o un servicio especializado.
“Siempre hay que buscar ayuda y, si estamos desde otro lugar, tenemos que acompañar”, expresó. La profesional recordó además que la prevención es una responsabilidad comunitaria y que la cercanía, la empatía y la escucha pueden ser acciones fundamentales para acompañar a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.
En Argentina, ante una situación de crisis o emergencia relacionada con pensamientos suicidas, se puede buscar asistencia en el Centro de Asistencia al Suicida a través de la línea gratuita 0800 345 1435 o consultar su sitio oficial https://www.asistenciaalsuicida.org.ar/ayuda.
Si existe un riesgo inmediato, se recomienda acompañar a la persona y acudir sin demora a una guardia o servicio de emergencia.