Columna de Nutrición: la alimentación y el descanso, dos aliados fundamentales para el rendimiento deportivo
En una nueva entrega de la columna de nutrición, de la mano de Luisina Abrate (MP 44460/8), egresada de la Universidad Nacional de Córdoba y formada en nutrición médica, conversamos sobre un aspecto clave para cualquier deportista: cómo la alimentación, la hidratación y el descanso influyen directamente en el rendimiento físico y la recuperación.
Miércoles 01 de julio 2026 | 16:15 Hs.
En el marco del Mundial, la profesional explicó que la nutrición en el deporte de alto rendimiento no consiste únicamente en "comer sano", sino en planificar cada comida de manera estratégica según el momento de la competencia. Si bien la columna tomó como ejemplo a los futbolistas, aclaró que las necesidades nutricionales varían según la disciplina, la duración y la intensidad de cada actividad deportiva.
Antes de un partido, el objetivo principal es llegar con las reservas de energía completas. Para ello, se priorizan alimentos ricos en hidratos de carbono, como arroz, pastas, pan, papas, avena y frutas, que permiten almacenar glucógeno en los músculos y el hígado, la principal fuente de energía durante el ejercicio. También se recomienda incluir proteínas en cantidades moderadas y evitar comidas muy grasas o con exceso de fibra en las horas previas para prevenir molestias digestivas.
Durante la competencia, la hidratación cobra un papel central. La pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor puede afectar la concentración, la velocidad de reacción y el rendimiento físico. Por ese motivo, se recomienda reponer agua y electrolitos durante el esfuerzo, especialmente cuando las temperaturas son elevadas o la actividad se prolonga en el tiempo.
Una vez finalizado el partido comienza una etapa igual de importante: la recuperación. En ese momento, el organismo necesita reponer las reservas de energía consumidas y reparar las fibras musculares que sufrieron el esfuerzo. Para lograrlo, la especialista aconsejó realizar una comida completa que combine hidratos de carbono, proteínas, verduras y grasas saludables, además de continuar con una adecuada hidratación.
Finalmente, Abrate destacó que el descanso forma parte del entrenamiento. Mientras dormimos, el organismo sintetiza proteínas, repara el tejido muscular, recupera las reservas energéticas y libera hormonas involucradas en la regeneración de los tejidos. Dormir pocas horas o tener un descanso de mala calidad puede traducirse en mayor fatiga, menor fuerza, dificultades para concentrarse, tiempos de reacción más lentos y un incremento del riesgo de lesiones.
En este sentido, la nutricionista remarcó que el rendimiento deportivo no depende únicamente del entrenamiento. Una alimentación adecuada, una correcta hidratación y un buen descanso conforman un equipo indispensable para alcanzar el máximo potencial y favorecer una recuperación eficiente después de cada competencia.
Antes de un partido, el objetivo principal es llegar con las reservas de energía completas. Para ello, se priorizan alimentos ricos en hidratos de carbono, como arroz, pastas, pan, papas, avena y frutas, que permiten almacenar glucógeno en los músculos y el hígado, la principal fuente de energía durante el ejercicio. También se recomienda incluir proteínas en cantidades moderadas y evitar comidas muy grasas o con exceso de fibra en las horas previas para prevenir molestias digestivas.
Durante la competencia, la hidratación cobra un papel central. La pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor puede afectar la concentración, la velocidad de reacción y el rendimiento físico. Por ese motivo, se recomienda reponer agua y electrolitos durante el esfuerzo, especialmente cuando las temperaturas son elevadas o la actividad se prolonga en el tiempo.
Una vez finalizado el partido comienza una etapa igual de importante: la recuperación. En ese momento, el organismo necesita reponer las reservas de energía consumidas y reparar las fibras musculares que sufrieron el esfuerzo. Para lograrlo, la especialista aconsejó realizar una comida completa que combine hidratos de carbono, proteínas, verduras y grasas saludables, además de continuar con una adecuada hidratación.
Finalmente, Abrate destacó que el descanso forma parte del entrenamiento. Mientras dormimos, el organismo sintetiza proteínas, repara el tejido muscular, recupera las reservas energéticas y libera hormonas involucradas en la regeneración de los tejidos. Dormir pocas horas o tener un descanso de mala calidad puede traducirse en mayor fatiga, menor fuerza, dificultades para concentrarse, tiempos de reacción más lentos y un incremento del riesgo de lesiones.
En este sentido, la nutricionista remarcó que el rendimiento deportivo no depende únicamente del entrenamiento. Una alimentación adecuada, una correcta hidratación y un buen descanso conforman un equipo indispensable para alcanzar el máximo potencial y favorecer una recuperación eficiente después de cada competencia.
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